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Marcos Visconti - Capítulo XI

Marcos Visconti - Capítulo XI

Marcos Visconti - Capítulo XI

Marco Visconti (Español) Oct 12, 2026

por Tommaso Grossi


revisado, editado y reelaborado por Gianfranco Maitilasso Grossi

Delirio amoroso de Marcos. Cabalgata. Cabaña del barquero.

Un velón de plata con tres mecheros iluminaba el gabinete reservado de Marcos Visconti y esparcía en torno un suave perfume.

Lodrisio...con la mejilla descansando en la palma de la mano, hablaba al dueño de la casa, que le escuchaba con aire distraído
Lodrisio...con la mejilla descansando en la palma de la mano, hablaba al dueño de la casa, que le escuchaba con aire distraído

Lodrisio, sentado en un sillón de brazos sin respaldo, con un codo apoyado sobre una mesita y la mejilla descansando en la palma de la mano, hablaba al dueño de la casa, que le escuchaba con aire distraído, como agobiado por algún otro pensamiento.

—De esto podemos estar seguros —decía el astuto consejero—: hoy el duque de Monteforte ha cobrado los veinticinco mil florines de oro que Ludovico Bávaro le libró contra vuestro sobrino Azón, y mañana emprenderá viaje hacia el Tirol con sus alemanes para no volver. El emperador, que le aguarda en Toscana con el dinero y tan apurado como está, cuando sepa mañana que su conde le ha engañado, ¡por vida mía que ha de quedarse atónito! ¡Sabéis que este ha sido un golpe maestro! ¡Desembarazarnos de esa familia! ¿Y quién podía emprender nada antes de habérnoslos quitado de encima?

—¡Ciertamente! —respondió Marcos distraídamente.

—Con todo —continuó el otro—, tenéis mil razones en lo que me decíais esta mañana: conviene dejar que los clérigos y frailes enviados por el Papa hayan tenido tiempo de producir su efecto; conviene que el Bávaro se debilite más y más, en hombres y en dinero, como le va sucediendo ahora. ¡Oh, a propósito, primo! Los ochocientos caballos alemanes que dijeron desertados porque no les corrían las pagas se han fortificado en el valle de Nievole, en el castillo de Ceruglio. Decidme: ¿aún no se sabe en el palacio del vicario?

Marcos, que en aquel momento tenía la cabeza en otra parte, había percibido las últimas frases poco más o menos como quien está cayéndose de sueño y cuyos oídos perciben el sonido material de las palabras sin que el entendimiento comprenda su sentido. Y de la misma manera que el soñoliento, despertado por quien le habla, torpe y casi fuera del mundo, deduce vagamente de las últimas palabras que conserva en el oído la materia del discurso, así Marcos, por la palabra Ceruglio, cuyo sonido aún le ondulaba en los oídos, y por el acento interrogante de Lodrisio, adivinó de qué se trataba y, disimulando su distracción como si siemprehubiese estado atento, respondió:

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Gianfranco Maitilasso Grossi

Editor, curator, and founder of bilingual platforms focused on cultural critique, legacy-building, and editorial transparency. Based in Spain, active across Europe and Southeast Asia.Championing editorial clarity, mythic publishing, and queer voice.