Nos estamos jugando la democracia
Opinión de Rubén Sánchez • 7 h • 3 minutos de lectura

En 2014, el seudosindicato Manos Limpias, la seudoasociación de consumidores Ausbanc y el Partido Popular de Juan Manuel Moreno Bonilla acordaron montarnos una campaña de difamación. Sí, una campaña de difamación contra FACUA (*) y contra mí perpetrada por el PP con organizaciones de extrema derecha hace una década. Eso de lanzar bulos y odio contra dirigentes de movimientos ciudadanos o partidos políticos que no son de su cuerda viene de antiguo. Lo que han hecho desde entonces en el PP ha sido perfeccionar la técnica. Ahora tienen a muchos más chiringuitos de extrema derecha para disparar basura contra sus objetivos y después hacerse eco fingiendo indignación. De hecho han tenido hasta un comisario corrupto y una policía patriótica para fabricar noticias falsas desde las cloacas. Y en los últimos tiempos, en el PP pagan con dinero público a seudomedios como el de Javier Negre y Vito Zoppellari Quiles e incluso invitan a este para que les cierre algún acto de campaña. Aunque, por algún motivo, me cuentan que en el de las elecciones andaluzas no va a participar Quiles.
En FACUA llevamos más de una década siendo el blanco a batir por parte de una larga lista de empresarios, pseudoperiodistas, agitadores y políticos de lo que antes llamaban "centro reformista" de "derecha moderada". Es decir, gente de extrema derecha de toda la vida disfrazada de otra cosa. Lobos con piel de cordero, ultras con sonrisa.
Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Hoy no somos la FACUA de hace una década. Hoy tenemos cerca de un cuarto de millón de socios, y una cifra muy superior, aunque imposible de calcular, de gente que nos apoya y anima a seguir haciendo nuestro trabajo. Luchar contra los abusos, enfrentarnos a las empresas que defraudan, a los gobiernos y los partidos políticos que no trabajan por el bien de todos y, a veces, se ponen al servicio de intereses un tanto oscuros.
Yo tampoco soy el mismo de 2014, cuando desde el PP de Moreno Bonilla, el pseudosindicato de Miguel Bernad y la asociación de consumidores fake de Luis Pineda pidieron sin éxito mi imputación en un caso de corrupción y afirmaron públicamente, incluso desde el Parlamento de Andalucía, que tanto FACUA como yo estábamos implicados en la trama de Los ERE y cometíamos fraude en subvenciones. Acusaciones de las que nunca aportaron la más mínima prueba, sencillamente porque todo fue una sarta de burdas mentiras.
Desde esas primeras grandes campañas de difamación hemos aprendido mucho sobre cómo enfrentarnos a los bulos. Hemos acumulado una enorme experiencia en el combate mediático y judicial, y ahora toca poner esa experiencia al servicio de la gente porque vivimos una situación de emergencia. La emergencia de que la extrema derecha acabe llegando al poder gracias a los bulos y el odio con los que están contagiando las mentes de cientos de miles de ciudadanos.
Ahora toca hacer nuestra pequeña aportación para dar las gracias por tantos apoyos recibidos y para ayudar a frenar a la extrema derecha.
Ponemos en marcha una iniciativa. Se llama así: Frenar a la Extrema Derecha. Vamos a recorrer grandes ciudades. Vamos a hacerlo junto a referentes de la política, la cultura, el periodismo y los movimientos sociales. Empezamos en Sevilla el 12 de mayo con Javier Aroca, Mercedes de Pablos y Pilar del Río. Seguiremos en Madrid el 21 de mayo con Sarah Santaolalla, Pablo Iglesias y Óscar Puente.
Vamos a hacer todo lo posible por contribuir a que nadie nos robe tantos derechos que tanto costó conquistar. Vamos a poner todo nuestro empeño para evitar que el odio siga dividiendo a los españoles, para evitar que las extremas derechas sigan convenciendo a la gente de que los grandes males que sufrimos no son responsabilidad de las élites económicas que cometen todo tipo de abusos, sino de la gente más humilde, de la que más sufre, de la que más duro lo tiene para salir adelante. Ojalá podamos contar contigo en esta iniciativa porque nos va la democracia en ello.
Soy Rubén Sánchez y en ocasiones veo fraudes. Y el mayor fraude es el que está cometiendo la extrema derecha para llegar al poder
(*) [Facua-Consumidores en Acción o simplemente Facua es una organización no gubernamental española, dedicada desde 1981 a la defensa de los derechos de los consumidores. Su nombre proviene de «Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía». Desde 2003 es una asociación de ámbito nacional.Tiene su sede central en Sevilla, en la calle Bécquer, 25 B.1*
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Comentario del editor
¿Por qué estoy publicando este artículo? Primero porque esta página quiere estar del lado de la democracia, de la historia, aquella real, y del progreso. ¿Por qué en español? porque soy italiano, pero llevo viviendo en España 10 años, y tengo la intención de pedir la nacionalidad española, si me la conceden, aunque eso implique la obligación de renunciar a la italiana, y aunque esta página quiera ser trilingüe, no siempre es posible traducir todo, no por las dificultades lingüísticas, sino sobre todo por la extensión que resultaría del artículo, y la consiguiente menor consistencia de la "news-letter" que recibirán los lectores. Poco a poco y basándonos en la experiencia, estamos ajustando los métodos de publicación para facilitar a todos nuestros lectores la comprensión de los temas que tratamos. En primer lugar, como se mencionó antes, democracia, historia, progreso y derechos, especialmente para quienes no los tienen o no son reconocidos. Sé muy bien que no representamos a nadie, ni a unos pocos lectores, pero la experiencia me enseña que las minorías también tienen derechos, y cuanto más pequeñas son, más debe amplificarse su voz, ser escuchada, incluso por los sordos, incluso por quienes giran la cabeza hacia otro lado o se quedan tontos pasando horas frente a la pantalla de televisión. De joven tuve la suerte de recibir una educación escolar muy buena que me enseñó a pensar con la cabeza, no con la de los demás. La televisión, especialmente la llamada "basura", no existía y las noticias salían en la radio o en los periódicos. Las formaciones políticas, en general, estaban al servicio del ciudadano y enumeraban personalidades de alto perfil. Los gobiernos respetaban las leyes, aunque a veces estuvieran influenciados por el capital en lugar del trabajo. El camino, tras la Segunda Guerra Mundial y las atrocidades de las dictaduras, se trazó: la democracia, indiscutible, y también las necesidades de los trabajadores. El progreso era urgente. Quizá hicimos algo mal, pero desde luego nadie podría haber imaginado los recientes desastres y errores, ni siquiera aquellos que dieron su vida por ideales que habían desaparecido o se habían reducido a problemas financieros viles. Pero vamos al grano. Hoy España, como pocos países, está viviendo una temporada feliz; quizá no se está haciendo todo lo que debería hacerse, pero se garantizan los derechos esenciales y básicos para todos y también un régimen adecuado de confort para toda la población. Desgraciadamente, las nubes se acumulan al verlo, el uso indebido de los medios digitales no difunde la democracia y el conocimiento, como deberían haber hecho, pero también mentiras, racismo, falsedades, especialmente en política, y de eso trata el artículo que quería informar completo. Batsky le ha representado muy bien: una figura humana que, cegada por una bandera negra cubriéndole la cabeza, camina hacia el precipicio. No digo más, el artículo de Rubén Sánchez es suficientemente elocuente.
Gianfranco Maitilasso Grossi