Gnomos hechos a mano en un mercado navideño
Tienen barbas largas, sombreros rojos y un encanto especial para robar algo de protagonismo a Papá Noel cada Navidad. Son los gnomos, guardianes del folclore escandinavo que protegen hogares y granjas durante los largos inviernos. Agradecen un cuenco de avena en Nochebuena y, si no se les trata bien, pueden gastar alguna travesura. Hoy llenan los mercados españoles, como los de Madrid o Barcelona, con figuras únicas hechas de lana, fieltro y piel sintética.
En España, además, se ha puesto de moda una nueva tradición escolar y familiar: el elfo de las travesuras, versión en español de “Elf on the Shelf”. Inspirado en un cuento estadounidense, este elfo llega a casa a principios de diciembre con una carta para ser “adoptado”. Su misión es vigilar el comportamiento de los niños y, cada noche, volar a casa de Papá Noel para informar cómo se han portado. Al amanecer aparece en un lugar diferente, casi siempre en medio de una divertida travesura. Los niños no pueden tocarlo, o perderá su magia, aunque pueden pedir perdón una vez.
Si estas fiestas un gnomo o un elfo te mira desde un estante, quizá esté invitándote a vivir un poco más de magia navideña.

Handmade gnomes at a Christmas market
They have long beards, red hats, and a special charm that steals some of Santa Claus's limelight every Christmas. They are gnomes, guardians of Scandinavian folklore who protect homes and farms during the long winters. They appreciate a bowl of oatmeal on Christmas Eve, and if they are not treated well, they may play some mischief. Today, they fill Spanish markets, such as those in Madrid and Barcelona, with unique figures made of wool, felt, and synthetic fur.
In Spain, a new school and family tradition has also become fashionable: the elf of mischief, the Spanish version of "Elf on the Shelf." Inspired by an American story, this elf arrives at home in early December with a letter to be "adopted." Its mission is to monitor the children's behavior and, every night, fly to Santa Claus' house to report how they have behaved. At dawn, it appears in a different place, almost always in the middle of a funny prank. Children cannot touch him, or he will lose his magic, although they can ask for forgiveness once.
If a gnome or elf is watching you from a shelf this holiday season, perhaps he is inviting you to experience a little more Christmas magic.










Subscribe to our website
